En Colombia, hablar de pensión suele generar muchas dudas, y una de las más comunes tiene que ver con el llamado régimen de transición. Este concepto aparece con frecuencia cuando las personas se acercan a la edad de jubilación y quieren saber si aún pueden pensionarse bajo reglas antiguas, generalmente más favorables. Entenderlo no requiere ser abogado, pero sí tener clara su finalidad y a quién protege.
El régimen de transición es, en términos sencillos, una protección legal que el Estado creó para evitar que los cambios en las leyes pensionales afectaran de manera abrupta a quienes ya estaban cerca de cumplir los requisitos para pensionarse.
Por qué nació el régimen de transición
A comienzos de los años noventa, Colombia reformó profundamente su sistema pensional con la expedición de la Ley 100 de 1993. Esta ley modificó edades, semanas de cotización y formas de calcular la pensión. Sin una medida de protección, miles de trabajadores habrían visto cambiar las reglas del juego cuando ya llevaban muchos años cotizando.
Para evitar esa situación, el legislador creó el régimen de transición, cuyo objetivo fue respetar las expectativas legítimas de quienes estaban próximos a pensionarse y habían construido su proyecto de vida con base en normas anteriores.
A quiénes cobijó el régimen de transición
El régimen de transición benefició a un grupo específico de personas. Principalmente, a quienes al 1.º de abril de 1994 cumplían alguna de estas condiciones:
- Mujeres con 35 años o más.
- Hombres con 40 años o más.
- Personas que ya tenían al menos 15 años de servicios o 750 semanas cotizadas.
Quienes cumplían estos requisitos podían pensionarse aplicando las reglas anteriores a la Ley 100 de 1993, especialmente en lo relacionado con la edad, el tiempo de servicios y, en algunos casos, el monto de la pensión.
Qué reglas se podían conservar
Las personas amparadas por el régimen de transición no tenían que acogerse de inmediato a las nuevas condiciones del sistema general de pensiones. En la práctica, esto significó que podían conservar:
- La edad de pensión establecida en el régimen anterior.
- El número de semanas o años de servicio exigidos.
- La forma de calcular la pensión, según la normatividad que les resultara aplicable.
Sin embargo, no todos los beneficios se mantenían de manera automática. Con el paso del tiempo, la jurisprudencia fue aclarando qué aspectos se conservaban y cuáles debían ajustarse a la nueva ley.
Cuándo terminó el régimen de transición
Uno de los puntos más importantes es entender que el régimen de transición no es indefinido. La Ley 100 estableció límites claros y, posteriormente, la Corte Constitucional precisó su alcance.
En términos generales, el régimen de transición se extendió hasta el 31 de julio de 2010. No obstante, para las personas que al 25 de julio de 2005 ya contaban con al menos 750 semanas cotizadas, el beneficio se mantuvo hasta el año 2014.
Después de esas fechas, quienes no cumplían con los requisitos exigidos dejaron de estar cobijados por el régimen de transición y debieron pensionarse bajo las reglas generales vigentes.
Qué pasó con los traslados entre regímenes
Un aspecto clave del régimen de transición fue el efecto de los traslados entre el régimen público y los fondos privados. En muchos casos, trasladarse de Colpensiones a un fondo privado implicó la pérdida del régimen de transición, incluso si la persona cumplía inicialmente los requisitos de edad o semanas.
Este punto ha sido uno de los más discutidos en los tribunales, ya que muchas personas perdieron el beneficio sin haber recibido información clara al momento del traslado. La Corte Constitucional ha reconocido que, en ciertos casos, es posible recuperar el régimen de transición cuando se demuestra falta de asesoría adecuada.
Por qué sigue siendo importante hoy
Aunque el régimen de transición ya no está vigente para nuevos casos, sigue siendo relevante porque muchas pensiones actuales se reconocen con base en él. Además, existen personas a quienes se les negó la pensión sin un análisis correcto de su situación frente al régimen de transición.
Entender este concepto permite identificar errores en el reconocimiento pensional y evaluar si aún es posible reclamar derechos adquiridos o expectativas legítimas que fueron desconocidas.
Una idea final
El régimen de transición en Colombia fue una herramienta de justicia pensional. Su propósito no fue otorgar privilegios, sino garantizar que los cambios legales no afectaran de manera desproporcionada a quienes ya habían dedicado gran parte de su vida laboral al sistema. Por eso, aunque hoy ya no se aplique de forma general, sigue siendo una pieza clave para comprender muchas discusiones pensionales actuales y para revisar si una pensión fue correctamente reconocida.