En Colombia, hablar de falsos positivos es tocar una de las heridas más profundas de la historia reciente. Se trata de ejecuciones extrajudiciales de civiles, presentados por miembros del Ejército como guerrilleros dados de baja en combate. Más que un término técnico, es un dolor vivo que acompaña a miles de familias en el país.
Por qué los Falsos Positivos duelen tanto para las familias en Colombia?
El impacto va mucho más allá de la pérdida física de un ser querido. Las familias viven un triple dolor:
- El asesinato mismo, casi siempre de jóvenes campesinos, trabajadores informales, indígenas o afrodescendientes.
- La mentira institucional, que los presenta como combatientes enemigos cuando eran personas inocentes.
- La restauración, a pesar que la Justicia Especial para la Paz busca culpables, hay heridas que vuelven a abrirse.
A este sufrimiento se suman años de lucha para que se reconozca la verdad, se limpien los nombres de sus hijos, padres o hermanos, y se obtenga justicia real.
Qué se sabe hasta 2025 sobre los Falsos Positivos
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha avanzado de manera significativa en el esclarecimiento del llamado Caso 03, que investiga los falsos positivos. Algunos de los hallazgos más relevantes hasta este año:
- Se han reconocido al menos 6.402 víctimas ocurridas entre 2002 y 2008, aunque se sabe que el número podría ser mayor.
- En noviembre de 2024, la JEP anunció la publicación de los nombres de 1.934 víctimas, un paso simbólico y jurídico para devolverles identidad y dignidad.
- Las ejecuciones ocurrieron en distintos puntos del país, desde Antioquia y Cesar hasta La Guajira, Casanare y Norte de Santander, mostrando que no fueron hechos aislados sino un patrón nacional.
- Se estableció que estos crímenes no fueron “errores de combate”, sino una práctica sistemática asociada a la presión por mostrar resultados militares en medio del conflicto armado.
Quiénes han sido responsabilizados según la JEP
La JEP ha identificado a mandos de distintos niveles en la cadena de mando militar. No se trata solo de soldados rasos:
- Más de 100 máximos responsables han sido imputados hasta la fecha.
- De ellos, cerca de 85 ya aceptaron responsabilidad pública en audiencias, lo que ha permitido avanzar hacia sanciones propias y restaurativas.
- En Antioquia, por ejemplo, fueron imputados cuatro generales y 35 oficiales y suboficiales por más de 400 casos de falsos positivos entre 2004 y 2007.
- El pasado septiembre de 2025, la JEP sancionó a 12 exmilitares del Batallón “La Popa” por el asesinato de 135 civiles en la Costa Caribe, quienes deberán cumplir sanciones restaurativas y de reparación.
Ante la situación la JEP ha sido reiterativo y ha manifestado que los falsos positivos no fueron hechos aislados, sino una práctica militar que contó con la complicidad de mandos altos.
Principales hallazgos de la JEP en 2025
Los avances de este año confirman lo que las víctimas llevan décadas denunciando:
- Reconocimiento con nombre propio: ya no son simples cifras. Hoy se conocen las identidades de cientos y miles de víctimas, humanizando cada caso.
- Patrón sistemático: la JEP ha probado que los falsos positivos respondían a la presión de resultados, al “conteo de cuerpos” como indicador de éxito.
- Sanciones restaurativas: los exmilitares imputados no siempre van a la cárcel, pero deben trabajar en proyectos de reparación, memoria, búsqueda de desaparecidos e infraestructura comunitaria.
- Nuevas investigaciones: este año se compulsaron copias para indagar a jueces y procuradores que en el pasado dejaron “engavetados” los procesos, mostrando que la impunidad no solo estuvo en el Ejército.
- Afectación a comunidades vulnerables: entre las víctimas se cuentan jóvenes de barrios marginales, campesinos pobres, pueblos indígenas y afrodescendientes, lo que refleja la discriminación estructural del país.
Un dolor que sigue abierto
Aunque se han dado pasos importantes, para las familias de las víctimas el camino apenas empieza. La verdad judicial y los reconocimientos simbólicos no borran la ausencia, el estigma ni la injusticia de años de silencio estatal.
Los falsos positivos representan un espejo incómodo para Colombia: muestran hasta dónde puede llegar un Estado en guerra cuando mide sus logros en cifras y no en vidas humanas.
En 2025, la tarea pendiente sigue siendo garantizar justicia completa, reparación integral y garantías de no repetición. Solo así este capítulo oscuro dejará de ser una herida abierta para convertirse en una lección histórica que nunca más se repita.